Software sin tecnicismos
La buena tecnología empieza con una pregunta clara, no con vocabulario especializado.
El software ofrece innumerables opciones técnicas. Primero importa comprender juntos el problema.
¿Qué debe ser más fácil? ¿Quién utilizará la solución? ¿Cómo sabremos que funciona?
Solo después deben decidirse arquitectura, frameworks e interfaces. La tecnología es la herramienta, no el titular.